Cuando el dinero sobra, comprar hasta las cosas más absurdas parece algo muy normal. Un bolso de diseñador, un yate e incluso un avión privado, son pertenencias muy normales para los millonarios.
Los objetos cotidianos se han convertido en el punto de mira de las grandes firmas, que no dudan en convertirlos en accesorios de lujo. La última en abandonarse a esta moda de revalorizar lo ordinario ...